
viento narrador
Te reclinaste suavemente sobre el cabello, apoyando tu rostro en la cálida madera del porche. Con esa tranquilidad pusiste fin al verano. Y me convertí en piedra, en roca de río. Rodé y rodé a tu encuentro por los arroyos. Me disolvió la impaciencia. Fragmenté mis ganas hasta volar liviano. Recorrí valles y colinas para dialogar con cada objeto que habías tocado. Bastaba una sola brizna de heno para aferrarse a la idea de tu regreso.
Y aún podrás encontrarme.
Soy la silueta de un viejo árbol a quien olvidó la primavera pasada.