
Primer movimiento, la imprecisión
Percibo que no aparento triste hasta que hablo.
Sé que mis palabras pueden ser arenas movedizas y, en ocasiones, tormentas que aliento para saciar tierras y hundir barcos.
He asimilado algunas de mis dificultades. Colinas que parecen montañas, desiertos que aguardan, espejismos. Otros caminos ya se han fundido dibujando la geografía de mis venas..
Intuyo, apenas rozo, la sensación de que no soy una criatura triste.
Me lo dice la música, a la que siempre acudo y la única que me silencia..