
Si todo lo que somos y Es, fueran soluciones transitorias de estabilidad, resulta fácil imaginar que cada partícula de mi cuerpo ha estado en mil sitios y ha formado parte de mil cosas.
Cada una de mis palabras es, también, fruto de este principio temporal de emergencia.
El único reducto donde pueden sobrevivir desbordando límites es la poesía.