
A veces, se me olvida que no debo hacer promesas.
Que solo representan una manifestación del deseo presente.
Que no soy dueño de mi yo futuro.
Pasamos demasiado tiempo cerrando la mano.
Cuesta abrirla y desprenderse incluso de eso.
De cómo esta botella transatlántica llegó a tus manos exploradoras
No escribo para que me comprendan, sino para quienes me comprenden...